El secreto de Lituania

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En una pequeña ciudad lituana, construida sobre el agua y rodeada de lagos, se asienta en el único parque histórico de Europa que guarda siniestros secretos de la Guerra Fría.

Esta noche, el legendario castillo naranja y gótico, escenario de Highlander, erguido en la isla central del lago Galves, es el teatro excepcional de la gala del prestigioso Ballet Nacional de Ópera.

Lituania
En 1991, después de manifestaciones y algunos muertos, Lituania fue el primer país de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en restaurar su independencia. FOTO: Agencias ampliar

Trakai, de menos de 6.000 mil habitantes, está rodeada de 200 lagos. Estas aguas puras, restos de glaciares seculares, puntuadas de islas vírgenes, están cubiertas de pinares esbeltos, calvos y mujeres liberadas, desnudas.

En Trakai, antigua capital medieval y residencia de los grandes duques de Lituania, la naturaleza se impone, paradisíaca. Más de la mitad de Lituania está cubierta de lagos, bosques y praderas. Los principales ciudadanos de este país, sin duda, son los árboles.

En el siglo XV, el Gran ducado de Lituania se extiendía desde el Mar Báltico hasta el Mar Negro. De la mano y espada de Vytautas el Grande, el héroe nacional pagano, el ducado se convirtió en una de las regiones más potentes de Europa. Un momento cubierto de gloriosas epopeyas, mito fundador de la época de mayor esplendor de este pueblo Báltico.

Vytautas el Grande, en sus campañas expansionistas, captó e instaló en Trakai a centenares de familias karaitas --pueblo judío de Crimea, junto al Mar Negro, de habla turca --, para su guardia pretoriana.

El ducado de Vytautas desapareció, los karaitas se reprodujeron. Ahora, son una de las atracciones de turísticas. Conservan sus tradiciones, hay una Kénésa (la sinagoga karaita) y restaurantes típicos que sirven el kibinas, exquisita empanada de carne y cebolla.

A 27 kilómetros, al oeste de la capital lituana, el lugar más visitado por lituanos y extranjeros, es un paraíso donde descansar. Descansar de una historia tormentosa que el turismo convirtió en centro de peregrinación.

Lituania es exactamente el centro, el corazón, geográfico de Europa. Es el país más grande y más poblado de los tres países bálticos: es 30 veces más pequeño que su vecino, Rusia.

Esta mañana, como cada mañana, las campanas brillan dentro de las cúpulas de una ciudad repleta de iglesias y tejados rojizos. Vilna, la capital de Lituania, de 600.000 habitantes, es una obra maestra de la arquitectura barroca --declarada patrimonio de la humanidad por el Fondo de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco)-- alterada por edificios modernos y rodeada de monobloques de la época soviética.

En la avenida principal, Gedimino Prospektas, que en el pasado se llamó Stalin y luego Lenin, se alinean las boutiques, restaurantes, bancos, agencias de viajes y la prisión de la KGB, el aparato de la policía política de la seguridad soviética.

Lituania
Las oficinas de los funcionarios, todas equipadas para el espionaje estatal según la reconstrucción del museo. La oficina de escuchas telefónicas es pequeña y ordinaria. FOTO: Agencias ampliar

Pasaron más de dos décadas

En 1991, después de manifestaciones y algunos muertos, Lituania fue el primer país de la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en restaurar su independencia.

Lenin sobrevolaba la ciudad, colgado de arneses, tembloroso, con un pulgar menos. La estatua del guía espiritual soviético era traslada fuera de la capital. La imagen, por cierto, era contundente: la URSS dejaba de serlo y el centro de la plaza principal de Vilna quedaba vacía. En frente, resonaba el eco del pasado inmediato. Los últimos presos eran liberados.

Esta tarde, la fachada es la de cualquier organismo estatal. El edificio, sobrio y funcional, encarnó el terror durante medio siglo. Era el búnker, frente a la plaza principal de la capital lituana, de la KGB, hoy, Museo de las Víctimas del Genocidio de Lituania.

En la planta baja y el primer piso, el aire es fresco, la luz natural. Se alinean las oficinas de los funcionarios, todas equipadas para el espionaje estatal según la reconstrucción del museo. La oficina de escuchas telefónicas es pequeña y ordinaria.

Desde aquí se decidía la suerte de miles de personas. El funcionario pinchaba las líneas, tomaba notas de las conversaciones, pasaba el informe a su superior y, en general, se detenía al sospechoso, real o imaginario. En el vestuario, los agentes decidían la vestimenta según el caso de la infiltración: ropa de obrero o de burgués. El laboratorio fotográfico permitía revelar las pruebas fatales de los inculpados.

Los detenidos eran brutalizados en el subsuelo del edificio. Debajo, por una escaleras angostas se accede a la antigua prisión de la KGB. La cárcel es un túnel agujereado por celdas oscuras y tenebrosas. Los pasillos son apenas iluminados por bombillas diáfanas y esqueléticas que proyectan sombras tenebrosas, propias de una película de espías y conspiraciones.

El espacio está distribuido con rigor. Celdas de tortura para recuperar información, de ejecución, de encierro, de aislamiento, de encierro acústico. Celdas diminutas. En la sala de control, los teléfonos, por supuesto, no tienen teclado: linea única, inviolable y confidencial. La palabra no oficial era criminal.

El patio de la cárcel parece un zoológico. Las celdas, incluso, tienen el techo cubierto con alambres, donde los sospechosos, los números, caminaban unos minutos al día, desde donde escuchaban los ruidos de la ciudad, a pocos metros del sufrimiento.

Dentro, en el subsuelo, la humedad es pesada, las paredes comprimen al visitante. Desde una habitación estratégica, a modo de panóptico al ras del suelo, el mirador media, regristaba los pasos, el ritmo la calle. Muchos de los que entraban a la prisión de la KGB no salían. O salían con destino cierto: deportados durante años, décadas, a Siberia, donde eran sometidos a trabajos forzados.

En ese momento las estatuas soviéticas eran deportadas. Lenin sobrevolaba, por última vez, colgado y atado, por primera vez, expulsado. Stalin caía bajo los golpes de miles de personas de carne y hueso. Los símbolos del poder de la exrepública soviética desaparecieron detrás de la emoción. Estas estatuas de metal, bronce y piedra quedarían olvidadas en los depósitos. Serían recuperadas.

En la región de Dzukija --sur de Lituania, 130 km de Vilna-- circulan muchas leyendas sobre el coraje del pueblo lituano. Los habitantes de esta región fueron, a lo largo de la historia, siempre los primeros en impedir, aunque siempre derrotados, el paso de los conquistadores.

En el parque nacional de Dzukija, cerca de la frontera con Bielorrusa y a 4 km. de la ciudad de Druskininka, el Parque Grutas es el único museo a cielo abierto del mundo consagrado a la memoria soviética.

Las estatuas de siempre fueron deportadas aquí, en Gruta, un pueblo de unas pocas casas de madera y 20 hectáreas de reflexión sobre el pasado. El bosque sublime y frondoso de pinos y lagos es entrecortado por los bustos de los emblemas de la URSS y su parecido con Siberia, donde fueron deportados mas de 130.000 lituanos.

Tantos Lenin, muchos Stalin, los rostros inmaculados, cortes gruesos y formas duras. Hay mas de 80 estatuas. Se reproducen los universos de los goulags: torres de control y vagones originales que se utilizaron para las deportaciones y los trabajos forzados. Hay propaganda soviética y banderas con el martillo y la hoz. En ese momento, tan cerca, tan lejos. En este país, las estatuas fueron reemplazadas en algunos casos por el vacío, en otros por símbolos paganos, totems de Perkunas, ídolo pagano lituano.

En ese momento, las plazas de los pueblos y ciudades eran decapitadas por los golpes de la historia. Las estatuas inanimadas dejarían de recortar el horizonte. Lituania recuperaba su independencia después de medio siglo de ocupación. Era el punto de partida de la primavera báltica, hoy, su consagración.

Sitios clave1- Museo de las Víctimas del Genocidio de Lituania Auku St. 2A – Tel.: +370 524 96 264www.genocid.lt2- Parque Grutas Tel.: +370 313 55 511www.grutoparkas.lt