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Reeyot Alemu. La 'terrorista' no quiere mentir

Su nombre es Reeyot Alemu y está encarcelada en la prisión de Kality, en Etiopía: el gobierno la acusa de terrorismo por escribir editoriales críticos con respecto al primer ministro de su país, Haile Mariam Dessalegn, cuyo partido (EPRDF) detenta el 99% de los escaños en el parlamento y ha limitado a los medios de comunicación a referirse a temas "amigables" con respecto al gobierno.

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La censura viene por medio de amenazas, sobornos y el consecuente encarcelamiento de varios periodistas. Después de Eritrea, Etiopía posee el número más alto de periodistas encarcelados en África, según el Comité para Proteger a los Periodistas. "Defender la verdad, sea peligrosa o no" es lo que ha defendido Alemu en medios propios y ajenos, siempre alternativos y pequeños. Escribió sobre las raíces de la pobreza en su país, sobre la falta de balance en las políticas públicas y en la equidad de género. Fundó su propia casa de publicaciones y su propia revista mensual de nombre Change. Todos los medios fueron cerrados o censurados. Y así pasó con muchos colegas. "Hasta el día de hoy, Reeyot ha hecho frente a los desafíos ante los que muchos se han doblegado", dicen sus amigos. La arrestaron en 2011, mientras daba clases de inglés en una pequeña escuela de Addis Abeba. Una semana después, todavía no tenía idea de la causa de su detención, hasta que un vocero del gobierno habló: Reeyot era sospechosa de formar parte de una organización terrorista. En el 2009, Etiopía aprobó una ley que permite la detención de cualquier persona que "aliente" un acto terrorista. Bajo esta norma, Alemu fue condenada a 14 años de cárcel y $1850 de multa (ella ganaba apenas $100 mensuales), que luego fueron reducidos, por otra corte, a cinco de encarcelamiento con la desestimación de casi todos los supuestos delitos de terrorismo. Este año, le ofrecieron la libertad siempre que testificara en contra de sus colegas. Alemu se negó y fue confinada a 13 días en una celda solitaria por su negativa a colaborar. Su misión, dice ella, es hacer la diferencia. Reeyot Alemu ni siquiera estudió periodismo. Es una profesora de inglés que le daba la mitad del salario a los chiquitos que no podían estudiar y se ganaba (cuando le pagaban) una extra por escribir, criticar, opinar. La mayoría de las veces el pago era la amenaza constante del gobierno. Y esa es una realidad.La realidad que nosotros también vivimos. La censura existe y hay que aprender a leerla. Las ganas de mandar a callar también sobran aquí y las hemos visto, aunque a más pequeña escala. Hasta yo, periodista de una revista femenina supuestamente "inofensiva" he sido testigo de un "si dice eso, la demando". ¿A quién no le estorba un periodista lleno de preguntas con respuestas incómodas?A nosotros acá nos llega apenas la colita del huracán. Reeyot está en el ojo y hoy es premiada por aguantar, por luchar, por seguir. ¿Cuántos no hemos querido salir corriendo?, ¿cuántos hemos pensado que "por qué no estudié ingeniería"? El premio verdadero no es un reconocimiento de la UNESCO. El premio es intocable e invisible. Es, incluso, impredecible. El premio no se puede ir a recoger en medio de aplausos ni sonrisas falsas. El premio viene en forma de futuro y de lucha conjunta. El premio es, al final de cuentas, lo menos importante.

PUBLICADO: 23 de Diciembre, 2013 AUTOR:

Perfiles

Por María Fernanda Cruz

La bruja, la que luchó por votar, la que cuida a su bebé en África, la que dirige un país, la que saca suspiros con canciones. La que nos sulfura, nos noquea, nos enamora. Un blog de todas para ver el mundo a través de ella, de sus ojos. Y de nosotras, las protagonistas de esta historia.