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Fashion Week San José brilló en diseño y talento

Cuando se empezó a hablar de un evento de moda en Costa Rica bajo el nombre de Fashion Week San José provocó en mí una profunda emoción ya que pensé que, por unos días, la moda se convertiría en un tema de conversación serio y apropiado para admirar las creaciones de algunos destacados talentos nacionales y de admirar otros de de talla internacional.Había mucha expectativa. En la conferencia de prensa se dijo que los estándares de calidad deberían ser cumplidos pues Mercedes Benz fue la marca patrocinadora y se debeían seguir los parámetros internacionales; sin embargo, en cuanto a la logística de la actividad en sí, aún queda mucho por mejorar.Todo el evento se llevó a cabo en un toldo blanco, ubicado en el parqueo del Hotel Real Intercontinental (lo digo así porque habían prometido la famosa carpa blanca del Mercedes Benz Fashion Week, pero entre el auto Mercedes Benz en la entrada, los banners torcidos al fondo y la gente de pie, mojándose para ver las pasarelas, creo que es mejor no comparar en tan altas proporciones).

Entrada a Fashion Week San José.
FOTO: Carolina Montero ampliar

Dichosamente, en el Fashion Week(end) San José, el talento nacional fue el gran ganador. Los diseñadores y cada una de sus colecciones nos dejaron con la boca abierta y demostraron a muchas personas que no hay nada que envidiar a las marcas extranjeras comerciales.

Aquí podemos lucir trajes de calidad, con diseños exclusivos y creados, en este caso, para una estación como el verano.

María Lourdes Castro, Marcelle Desanti, Ana Gutiérrez y la colección Crucero de Daniel Moreira nos hicieron desear más días de sol. Sobre la pasarela, sus obras inundaron de frescura, de color y de siluetas marcadas por modelos nacionales de las agencias Independent Model Management y High Select Model Management.

Henry Picado, por su parte, presentó una colección de vestidos de noche que reflejaba su vida. Inició en tonos oscuros y, poco a poco, se fue aclarando hasta que su pequeña hija, de cuatro años, impuso el blanco con un coqueto vestido.

Picado es un diseñador costarricense radicado en Nueva York, cuyo talento se potencia con su humildad y amabilidad. Un hombre que con más de dos décadas de vivir fuera de Costa Rica, no ha olvidado sus raíces y con el que tuve el placer de trabajar en una producción que pronto verán en la revista Perfil.

Guillermo Jop fue el único representante de la moda centroamericana. El guatemalteco, que trabaja para su marca Guisheim, nos enseñó por qué sus prendas son lucidas por destacados artistas de Hollywood. La calidad de sus diseños le ha generado mucho éxito con su showroom en Nueva York, Los Ángeles y París.

Esto fue parte de lo que vimos en dos días de pasarelas; también algunas marcas comerciales mostraron lo suyo, pero lo bueno es que las colecciones de estos talentos nacionales fueron más imponentes y las de Armani Exchange o la de Bimba & Lola se tornaron aburridas.

El último día fue la cereza en el pastel, tanto por la pasarela como por el desorden que imperó entre la asistencia y aquí es donde sostengo que en logística y en cultura, se debe mejorar.

Antes de iniciar la actividad, imperó el tumulto y gran cantidad de personas no cupieron bajo el toldo. La gente, en su afán de conseguir un espacio, caminaron y hasta ensuciaron la blanca pasarela.

Los días anteriores se había pedido a los asistentes que llegaran temprana pero ¿qué sería de un evento si no tiene hora tica? La moda es un tema serio y si queremos darnos el tupé de que tenemos un evento de tan alto calibre, lo menos que podemos hacer es ser puntuales.

Lamentablemente, todos los días, las pasarelas comenzaron una hora tarde.

Definitivamente, la actividad se sobrevendió y fueron demasiadas las personas que llegaron y se mojaron pues quedaron de pie, fuera del toldo, observando la pasarela y haciendo un barullo que impedía apreciar los desfiles... ah!, y no podían faltar los teléfonos encendidos y uno que otro comentario fuera de tono, al tiempo que las muchachas de IMM y de High Select Model Management trataban de hacer lo suyo.

La única marca que pudo silenciar la gran asistencia fue On aura tout vu.En el momento que la primera modelo salió, poco a poco, el público empezó a callarse y a expresar admiración por cada traje de esta marca parisina. Lo que cabe esperar es que, para próximas ediciones, hagamos lo mismo con las marcas nacionales.

No puedo terminar este espacio sin decir que no me gustó: la sobrexposición de Leonora Jiménez. Todos reconocemos su talento, aplaudimos y apreciamos su loable esfuerzo por posicionar estos espacios para la moda del alto calibre, pero ver su rostro en los anuncios, en el folleto que circulaba cada día y verla abriendo y cerrando las pasarelas con los diseñadores, volvió cansadas las jornadas.

La modelo Saray Schneit, modelo que cerró la pasarela de On aura tout vu.
FOTO: Carolina Montero ampliar
En el país contamos con nuevas modelos con mucha presencia y talento que podrían figurar aún más, como Saray Scheidt, quien cerró la pasarela de On aura tout vu, o Ivonne Cerdas, ellas lucieron muy seguras al caminar y lucir cada outfit en pasarela.

Esto fue lo que se vivió en esta primera edición del Mercedes Fashion Week Costa Rica; estaré muy pendientes de la edición del próximo año. Solo me gustaría ver que participen más talentos nacionales e internacionales y que, poco a poco, la actividad sea la vitrina que potencie la moda como lo que es: una industria donde prima el arte y la creatividad y es capaz de trascender fronteras y generaciones.

PUBLICADO: 20 de Diciembre, 2013 AUTOR:

Avenida Moda

Por Carolina Montero

La moda es más allá de un impulso de compra, de lo que se vea en una revista como algo bonito o en una tienda como parte de un "sale". La moda es arte, es una manera de interpretarnos, de expresarnos y de hacernos sentir en la pasarela urbana. Después de todo, Chanel siempre lo dijo: "la moda siempre pasa de moda, el estilo jamás". En esta avenida, la Avenida Moda no solo se abarcan tendencias, también el estilo que nos permite lucir cultura, una actitud, un modo de andar. El lucir una prenda con estilo y de entender que detrás de ella hay una tendencia mundial que la impone.